Chicago, 26 de agosto de 2016
Mis sueños son especialmente pesados desde que vivo en este lugar. No en Chicago, sino en el apartamento alquilado a través de Airbnb en el que estoy viviendo por esta semana.
Nunca me canso de decir que las energías son lo que sucede a consecuencia de las acciones de otros, acciones tan difíciles de rastrear que decidimos tomar el camino de llamar energías. No hay nada más fácil de explicar, desde esta perspectiva, que las energías que habitan en los lugares. Son simplemente las historias que sucedieron ahí y quedaron atrapadas, sucediendo en dimensiones a las que ya no tenemos acceso. Por ejemplo, dicen las personas que odian la forma de ser de los melenses que todo se explica porque la ciudad se construyó sobre un cementerio indio (o algo así, estoy parafraseando).
La cuestión es que en este apartamento habitan esas malas energías, y también de alguna forma en este barrio. Espero que esto no resulte ofensivo para los residentes de Logan Square, y me veo obligado a aclarar esta intención porque la mayoría podría tener la capacidad de entender este texto. En este barrio, uno camina escuchando a los transeúntes que hablan en español, que cuelgan sus ropas en tendederos en los patios de sus casas! (tal vez esto no resulte noticioso para alguien que no estuvo nunca en este país, que podría llamarse Estados Unidos de América o La Tierra de los Secarropas Automáticos).
Me preguntaba cuáles eran las historias que habían sucedido en ese apartamento que vivía con la radio prendida para combatir su propia soledad. Qué había sucedido antes de que Emy se mudara ahí, o lo que resultaba más aterrador, qué historias había vivido Emy antes de mi llegada.
Antes de venir, Laura me dijo que estabas viviendo en un lugar cuando empezabas a soñar en su idioma. Y la noche anterior me pasó eso, pero no creo que el motivo fuera que me sintiera oficialmente un residente, creo que el motivo era que lo que había sucedido en ese apartamento se estaba colando en mis sueños sin pedirme permiso. Porque ningún narrador inventa sus narraciones. Simplemente hay historias que existen por allí y desean con ardor ser contadas, y eligen a alguien para que lo haga. En mis sueños, se coló la historia de un protagonista que casualmente tenía mi cuerpo, pero que no era yo de ninguna forma. Y ahí supe qué había sucedido en ese apartamento, cuál era ese final abrupto que había terminado de destrozarlo para siempre: un inmigrante que había encontrado su lugar en el mundo fue deportado, y dejó la historia que había imaginado encerrada en el ropero para volver a su tierra y permitirse vivir una nueva desde cero. Pero este ser era un ignorante de las narrativas. No entendía que sus deseos tomaban la forma de cuentos imaginados, y no entendía que nadie tiene el poder de detener a una historia que ansía ser contada.
Sin más preámbulos, les presento el sueño de este ser que vivió acá en algún momento. Así fue como se materializaron sus deseos de quedarse en este lugar bajo los códigos de mi propio inconsciente. Es importante decir que me veo obligado a narrarlo en primera persona, porque esta historia decidió que yo podía interpretar el papel de su protagonista.
No recuerdo qué sucede antes de mi llegada a esta casa extraña. Por lo que no puedo anotar la atmósfera preliminar de este sueño. Solo sé que me levanté porque el sueño terminaba conmigo llorando de la forma más desgarradora y que eso es lo que sigo sintiendo en este momento, la más profunda desilusión.
La cuestión es que había una casa extraña al otro lado de la calle y decidía cruzar. Afuera había un gran movimiento. Bandejas con sandwiches, tortas de cumpleaños de varios pisos, gente corriendo de un lugar al otro como si estuvieran organizando una enorme fiesta y guardias de seguridad que no detenían mi marcha, como si yo fuera un invitado más.
Llegaba a la casa y abría sin golpear. Adentro, parado en la puerta, estaba Barack Obama.
-Hello Barack! How are you? -en mi sueño, Barack Obama y yo nos hablábamos por nuestros nombres de pila y teníamos toda la confianza del mundo.
-And you are?
Bueno, en realidad yo tenía toda la confianza con él. La cuestión es que decidía ir directo al grano, porque es Obama y a veces tiene cosas que hacer.
-Can you help me with my legal residence?
-Sure! I mean, I am fucking Obama.
-Wow, Barack. You are the coolest guy in the world.
-No, you are.
-No, you are.
-No, you are.
-Ok, I am -le decía, porque de repente sentía eso.
-Where are you from?
-I am from Uruguay. It is a small country in South America, between Argentina and Brasil -que es la frase que más digo desde que vivo en Estados Unidos después de "Is that a word?" y "I swear I am not mexican, please don't kill me".
-I know where Uruguay is, you silly! I have a lot of friends in Uruguay. Maybe you know them.
Barack empezaba a hablar en español con un perfecto acento uruguayo. Me empezaba a nombrar a sus amigos uruguayos: el Tito, el Roro, el Pepe. Todos eran ricos y dueños de campos en el interior del país que no conocía, y de repente me sentía ofendido. Me preguntaba si era correcto que le reprochara a Barack lo que estaba a punto de reprocharle, porque estábamos pasando un momento ameno y no quería arruinarlo. Pero de verdad me sentía mal con lo que estaba haciendo y la necesidad de decirlo era más fuerte.
-Hey, Barack, don’t take this the wrong way. But you thinking that we all know each other just because we are a minority is just offensive. How would you feel if I went “Hey, Barack, do you know Denzel Washington?”.
-You are totally right, Manuel… I’m sorry. But I do happen to know him though... And, let me say, I think he is so overrated as an actor.
-That’s right. But let’s go back to topic, Barack. You get distracted so easily. I mean, you are fucking Obama, men. You need to put your shit together.
Y ahí su guardaespaldas escuchaba el tono agresivo en el que le estaba hablando y venía a sacarme y decirme que dejara de molestar al presidente. Y por suerte Barack me defendía:
-Shut up you stupid rat! Me and Manuel are folks!
Entonces, empezábamos a hablar sobre lo irritante que era tener guardaespaldas. Porque en mi sueño yo también tenía mis propios guardaespaldas, con la única diferencia de que los míos no podían apretar un botón y hacer reventar el mundo.
De la nada, me decía que había sido un gusto conocerme y que tenía que irse. Pero yo no podía dejarlo ir sin hacerle una pregunta que me estaba carcomiendo el cerebro, esa pregunta que cualquier persona querría preguntarle a Obama.
-Hey, Barack, is Osama Bin Laden dead?
-If I told you that, I would have to kill you. Then I would have to go to his cell and suck his dick. It is a bet that we have.
Y ahí cruzaba la calle e iba a migraciones. Porque en mi sueño migraciones estaba en frente a la casa de Obama. Si hay un problema que tiene mi inconsciente es que a veces se pone demasiado facilista.
-Hola, vengo a tramitar mi residencia legal.
-Pero eso no es tan fácil. Conseguiste un trabajo o algo?
-No, pero recién hablé con Obama y dijo que estaba todo bien.
-Esperá. Estás hablando del Obama que vive en la casa extraña de en frente?
-Sí.
-Ese es Denzel Washington.
No sé cómo terminar este post, pero si fuera JJ Abrams supongo que diría “Gracias por leer esto hasta el final, pero lamento decirte que todo fue un sueño”.


Los servicios de inteligencia después del nineleven tiene aplicaciones escondidas en tu celular que pueden leer tus sueños. Si volvés a soñar con la green card ellos van a creer que te querés quedar. Tratá de soñar con Jennifer López o algo así.
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